CUANDO EL CANTO DEJA DE SER PUEBLO (O… “Y bueno… que a los pobres Dios los ayude”)
Este reportaje tiene una antigüedad de 16 años pero pinta al personaje en su más miserable rostro desde sus inicios. 𝑭𝒐𝒍𝒌𝒍𝒐𝒓𝒆 𝒔𝒊𝒏 𝒂𝒍𝒎𝒂 (Editorial) Por Esteban Gianello¹ No soy partidario del folklore que pregona el Chaqueño Palavecino. Lo digo con conocimiento de causa y con años de oficio: lo entrevisté muchas veces a lo largo de mis 28 años como periodista. Y siempre me pareció el intérprete más frívolo que ha pasado por el escenario del folklore argentino. Frívolo no por cantar, sino por no decir. El folklore argentino nació del dolor, de la tierra seca, del hambre, del despojo, del trabajo sin recompensa. Nació del pueblo hablando a través de la guitarra. Otros intérpretes dejaron legados inmensos porque pusieron el cuerpo y el alma por las problemáticas reales: la pobreza, la indigencia, la falta de trabajo, la injusticia social. Cantores que escribían para su gente, como Horacio “Pueblo” Guaraní, que no hizo otra cosa que pone...