¿CUÁL ES EL DESAFÍO DE LA HORA?
Esta ingeniería social está diseñada para abortar cualquier posibilidad de emancipación política de las clases trabajadoras y de sus respectivas naciones en esta parte del hemisferio.
El peronismo, como expresión política, representó al obrero industrial de una Argentina fabril de mediados del siglo XX. Hoy, después de una política de 50 años de desindustrialización, quedan pocos obreros industriales o en todo caso el llamado obrero industrial ya no es el tipo de trabajador mayoritario. El país se re-primarizó y se volcó a la actividad extractivista o al comercio o al sector servicios dejando una gran masa de laburantes a la intemperie de la desocupación, la sub-ocupación y la marginalidad, caldo de cultivo de lo lumpen. Cambiaron las condiciones materiales de producción y con ella lo producido. Cambio la manera de consumir y el consumo. Cambió el sujeto "trabajador". El trabajador ya no se reconoce como tal sino como "emprendedor" no importa si es un trabajador formal o informal en actividad o en espera de entrar al mercado de trabajo. Y al emprendedor (esa nueva figura falopa del individualista lumpen sin lazos sociales) le habla Milei (no casualmente un presidente lumpen). La mayor victoria de las clases dominantes capitalistas, reitero, fue cambiarle la cabeza a los laburantes (ocupados o desocupados). Ahora el laburante es una mónada "libre" entre muchas mónadas que buscan sobrevivir y consumir en soledad, según las pautas del mercado pletórico de mercancías, sea trabajando en labores formales en blanco, privados o en el Estado; sea para aplicaciones repartiendo pizzas o manejando Uber, generando pequeños emprendimientos personales caseros, especulando con el celular haciendo de "trader" o haciendo "Home Office "; da lo mismo. Se auto percibe una mercancía más y lo naturaliza como empresario de sí mismo que hace contratos "libres" vendiendo su fuerza de trabajo al mejor postor (que la nueva reforma laboral de Milei en ciernes pretende legalizar y formalizar).
Es el sujeto alienado del siglo XXI nihilista y lumpen, que tiene desprecio por "lo común" o lo comunitario. Es el sujeto hidropónico como lo definió Alicia Melchor Herrrera. Desarraigado de todo, que ya no está preocupado por el barrio, por la comunidad, por la clase, por la nación (con excepción cuando juega al fútbol la celeste y blanca). No forma parte de un todo, ni le importa. Su "todo" es él mismo y su realización es el éxito de la acumulación dineraria individual a como dé lugar, por cualquier medio y en cualquier contexto. La frustración sobreviene porque la gran mayoría de ellos no logra alcanzar los cánones del éxito. De ahí la epidemia de las angustias personales, la depresión y las muertes en silencio. En la sociedades del rendimiento y del exitismo económico individualista de raíces protestantes calvinistas, los sujetos implosionan...y votan a sus verdugos.
El gran desafío es superar esta situación. La única manera es volver a construir al sujeto colectivo arraigándonos en lo común, en lo que nos une: la Patria y el trabajo. Reconocernos como lo que verdaderamente somos: trabajadores argentinos.


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