PINTURA POLÍTICA DE UNA LAMENTABLE REALIDAD

Sin conducción política, sin proyecto político para ofrecer a la sociedad, sin dirigentes con firmeza, convicciones  y valía ideológica, sin mística revolucionaria, los actuales PJ (el nacional y los provinciales), se transformaron todos (o casi todos), en un neoperonismo kirchnerista políticamente insulso e inconducente. De aquel inicial peronismos dispuesto a producir acontecimientos revolucionarios para beneficio de los más desprotegidos, de los trabajadores, de  la sociedad toda y de la patria, no quedó nada; se redujo a ser otro más de los tantos y mediocres partiduchos politiqueros que se aglutinan en inútiles “frentes” y terminan siendo funcionales a un hipócrita sistema pseudodemocrático que demanda solo ser muy respetuoso de lo formal y lo “políticamente correcto”. Con eso le alcanza al sistema para manejarlo y volverlo inservible e incapaz de modificar una injusta realidad social impuesta de prepo.
Triunfó la politiquería de “viciosas quintitas” que facilitan lo rosqueril y dan paso a  la dedocracia digitadora de capangas partidarios quienes establecen con total impunidad quiénes van a ser  candidatos a ocupar cargos y/o bancas legislativas que reciben como regalo el engrosar pecuniariamente gracias al Estado los bienestares personales y familiares a cambio de “favores” desde la función pública.
¡Cómo no iba a triunfar el mileismo si por lo menos anunciaron a la sociedad que los iban a cagar y están cumpliendo! ¡Alguien en este país cumple con algo, con alguna promesa aunque sea nefasta! Los libertarios mileistas fueron menos hipócritas. Frente a la inoperancia, la inopia política y las simulaciones reinante en los que se dicen “opositores y patriotas” para una vez conseguido el cargo o la banca darse vuelta ante el primer y burdo ofrecimiento, casi el 40 % prefirió no gastarse ni siquiera en ir a votar; el resto optó de manera  masoquista por el ofrecimiento “libertario” que por más disparatadas que suenen sus propuestas  no dejan de ser más auténticos. Esto cuaja a la perfección dentro de una sociedad que esta llegando a vivir lo esquizofrénico como algo natural y propio de los tiempos que corren.
No aprovechar el “terreno” que te regalan, en política, es la mayor estupidez que se puede cometer. El poder real (el económico) uso esta vez a los “libertarios y a su psicópata jefe para sus fines. Ese poder, de esto sabe; y mucho.
En esto último radica la gravedad de la actual situación política-social reinante hoy en el país.     

HISTORIANDO EL PASADO PRÓXIMO PARA ENTENDER EL TRÁGICO PRESENTE DEL PERONISMO.

Es más que evidente que el peronismo, desde hace ya 35 años, no solo carece de conducción política sino también de dirigentes medianamente serios, coherentes, y comprometidos con la defensa de los principios sociales, el ideario filosófico y sus tres banderas movimientistas.

Hasta Alfonsín, que fue quien introdujo con mucha viveza y picardía las ideas socialdemócratas en la política nacional buscando generar su “Tercer Movimiento Histórico” al que sus acólitos y alcahuetes denominaron “Alfonsinismo”,  utilizó el recurso de acudir a las banderas del peronismo. Por eso pensaron al “alfonsinismo” como esa instancia superadora del odiado peronismo al que quería hacer desaparecer. El proyecto se ejecutó de la mano de aquella “Cordi” comandada por el hoy socio -en oscuros negocios- del gastronómico Luisito Barrionuevo -“Coti” Nosiglia-.

Cuando acudo a los términos “viveza y picardía” lo hago de manera consciente y recordando que en las campañas políticas de 1983, Alfonsín nombró muchas más veces a Perón y Evita que los candidatos supuestamente peronistas Luder-Bittel. Hasta prometió concretar la reinstalación de la bandera de justicia social.

No sé por qué esa táctica me recuerda a otra que reapareció a partir del 2007 y duró hasta el 2015. Solo variaron los nombres: “Cristi-Kirchnerismo” por “alfonsinismo”; “Campora” por “Cordi” y “Máximo” por “Coti”; pero la idea de la construcción de esa “instancia superadora del peronismo” siguió –y no se si no sigue- intacta. Levantar las “Banderas” del peronismo y mencionar aunque sea de paso a Perón y Evita pareció ser una buena táctica. Pero en el 2013 ya comenzó a mostrar los primeros signos de su fracaso. El pueblo peronista parece boludo pero es solo en apariencias.      

¿Consecuencias?

A)     Hasta Alfonsín, la CGT bajo la conducción del negro Ubaldini tenía sentido de existencia en cuanto a ser una herramienta de lucha en defensa de los derechos e intereses de los trabajadores. Hasta ahí el M.O.O. (Movimiento Obrero Organizado) seguía siendo la “Columna Vertebral” del Movimiento Nacional Justicialista respetando su rol combativo táctico-estratégico siguiendo las directivas y los lineamientos fijado por el Gral. Perón hasta el 30 de junio de 1974.

B)     Frente al fracaso electoral de 1983, y el frustrado Congreso realizado en el Teatro Odeón de C.A.B.A. en 1984, en 1985 aparece lo que se dio en llamar la “Renovación Peronistas” de la mano de un trío conformado por Antonio Cafiero, Carlos Grosso y Carlos Menem con la idea de “modernizar” el viejo peronismo.

A partir de ese momento todos los principios e ideales del peronismo histórico se fueron deteriorando hasta ser tergiversados en su esencia y ser acomodados a los intereses y negocios de una dirigencia espuria. Como consecuencia de esto, el peronismo como movimiento revolucionario de base  se fue transformando en un club de dirigentes “políticamente correctos” que usaban bombo, marcha y escudo al solo fin de encaramarse en el poder institucional para servir a los intereses económicos de turno a cambio de prebendas. Los 3 nombres originarios de la “renovación” se redujeron a 2 (Cafiero y su peronismo Givenchi –o de San Isidro- y el peronismo supuestamente “federal” del ambicioso y cínico Riojano Menem). Sobre este último se recostó el tercero –Grosso- para ser la pata macrista del proyecto liberal menemista (“Si decía lo que iba a hacer, no me votaba nadie.” C.M.)

El proyecto menemista intentó ser la palada liberal que enterraría definitivamente al peronismo. A ese proyecto se sumó lo más reaccionario de la dirigencia sindical que ya en  épocas de la dictadura habían conformado la CNT dialoguista, con los “gordos” dirigentes como Cavallieri, Triaca, Lingieri a la cabeza.

Después del fracaso de la aparentemente “exitosa” experiencia de la convertibilidad de Cavallo, en 1999, el menemismo le volvió a abrir  la puerta al progresismo de izquierda para llegar al poder institucional de la mano del FREPASO. Otro gran fracaso tuvo como lamentable colofón el desastre  del 19 y 20 de diciembre del 2001 con 40 muertes en las protestas sociales callejeras.

Paulatinamente el deterioro del M.O.O. a nivel dirigencial era cada vez más evidente y el kirchnerismo del 2010 al 2015 terminó por desarticularlo, sacarlo de su rol de columna vertebral del Movimiento Nacional Justicialista para sustituirlo por la clase madia cuyas cabezas a nivel dirigentes “progresistas” provenían del alfonsinismo, ex PC  y  de minúsculas organizaciones de izquierda que gracias al kirchnerismo lograban por fin “mojar el pancito” en el tuco de los cargos institucionales; pero eso sí, sin renunciar jamás a su antiperonismo ni a su visión idealista de la política que lógicamente llevó al kirchnerismo al fracaso y posterior derrota del 2015 a manos del macrismo.

Seguir analizando las razones de posteriores fracasos en el intento de retorno kirchnerismo de la mano del auto considerado “liberal de izquierda alfonsinista” Alberto Fernández, sería de un nivel de masoquismo además de inútil, estúpido.

Hoy el panorama para el peronismo partidocrático, hoy kirchnerismo, con vista a las presidenciales 2027 es mucho más tétrico. Las actitudes políticas miserables entre dirigentes kirchneristas enfrascados en una espantosa interna al viejo estilo “unitario” cuyo campo de batalla se estableció en la Pcia de BsAs, está consumiendo los últimos restos de chances que le podían quedar para enfrentar al cipayo y perversamente delirante gobierno mileista.

Mientras tanto el pueblo peronista, un tanto resignado frente a tantos gestos miserables,  solo atina a observar avergonzado el patético festín esperando que pronto le colmen la paciencia y ahí salir a la calle a hacer tronar el escarmiento.

¡Que ese momento va a llegar, seguro que va a llegar!!! El que suponga lo contrario no conoce al pueblo argentino.

V.L.M.


 

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