1492 -12 de Octubre- 2025.
UNA HISTORIA DE CONQUISTAS
Y COLONIZACIONES
(A la que le
sumo las gestas de quijotes (uno español
y fantástico, otros reales y americanos.)
Se hace difícil para el que esto escribe abordar hoy -12 de octubre de 2025- un tema tan caro a la historia americana como es la fecha señalada. Seguramente ocurre eso en mí por ser yo el producto de un mestizaje que lleva en sus venas sangre india y española y que por una perversa colonización cultural anglosajona me vi obligado a ponerlos en eterno conflicto y hasta producir literatura en ese sentido[1], y de lo cuál no reniego.
Una de esas lecturas –en este caso el último artículo escrito por José Luis “Pepe” Muñoz Azpiri sobre el tema “Día de la Raza”-, me sirvió para decir hoy y en estas líneas lo mío.
Entonces comienzo por intentar aclarar el verdadero significado de ambos términos que aparecen en el título: Conquista y Colonización.
Conquista es la
incorporación de un territorio por la vía militar, que luego de consumado el
hecho permite al conquistador la
apropiación (en muchos casos en forma de un descontrolado saqueo) de bienes y
recurso existente en el lugar.
Y
toda conquista ejecutada por la fuerza y por ende teniendo como eje lo militar,
tiene un alto costo en vidas humanas; en los dos bandos: en el que conquista y
en el que resiste.
La
conquista española no tuvo porque ser la excepción.
La
historia cuenta que en ningún momento, los que por esos años estaban pasándola bien
en su tierra (los reinados españoles y europeos), tuvieron predisposición
alguna para acompañar el delirio del genovés “Christophorus Colombus” (Paloma portadora de
Cristo, tal la traducción del verdadero nombre de Cristobal Colón). Fueron
ladrones y asesinos condenados y encerrados en cárceles liberados por Isabel
los que obligados por sus ansias de libertad acompañaron en su quimera a Colón.
Si
a todo lo que le siguió al llamado “descubrimiento” le sumamos la
codicia monárquica y las enfermedades que ya castigaban y aniquilaban poblaciones
enteras europeas y que con aquella conquista llegaron a estas tierras, minando cuerpos de lugareños sin defensas para
esas enfermedades, los resultados no podían ser muy buenos que digamos para los
habitantes originarios de esta América. Horrendos crímenes y masacres de
poblaciones enteras que ya habitaban América se cometieron en nombre de un Dios
que los lugareños desconocían, e interminables saqueos mineros y de recursos
naturales se llevaron adelante solo para satisfacer la codicia de los monarcas
de la metrópolis. Imposible negar todo esto.
Colonización es una fenómeno cultural que resulta de la ocupación permanente del territorio conquistado y donde posteriormente se asientan poblaciones del imperio o país conquistador imponiendo lengua, modos culturales y formas de gobierno (tal el caso de nuestra América Hispano parlante o Iberofónica (como la bautizó el compañero-camarada Mariano Utin y algunos ya la denominan así en la actualidad). Pero también existen otros modos muy sutiles de colonización que incluso sin mediar imposición militar alguna (en primera instancia), logran objetivos estratégicos de cambios de mentalidad y valoraciones culturales en poblaciones de determinadas regiones o países que hacen que no pocos pobladores lugareños comienzan a operar como “quinta columnas” y terminen siendo funcionales a intereses no propios, menos nacionales. Sobre todo esto me referiré mientras hago el intento de ir desculando hechos y auscultando historias hasta dar con las razones de cambios culturales y de mentalidad en integrantes de ciertas clases sociales que hasta el día de hoy están afectando el destino de nuestra nación. Poblaciones y países enteros padecen este flagelo sin tener clara conciencia de su funcionalidad para con intereses foráneos, esos que ni lerdos ni perezosos buscan dividir sociedades para reinar, o balcanizar políticamente sus territorios para lograr sus fines. Esto pasó desgraciadamente con el proyecto Sanmartiniano-Bolivariano de la Gran Nación Latinoamericana.
Estas cuestiones aparecerán a lo largo de este
escrito.
LA SANGRE EN EL OJO
“Lo que no se consigues por la fuerzas, lo
lograrás por y con la diplomacia”. Este parece ser el apotegma que siempre
rigió la política internacional de conquista y saqueo llevada adelante por Gran
Bretaña.
DETALLES
La Armada Británica casi nunca pudo contra la
Armada Invencible Española quien le infringió más de un golpe en batallas
navales. La Batalla de San Juan de Ulúa (1568), la Defensa
de Cartagena de Indias (1586), la Batalla de Flores (1591), y la Campaña de
Irlanda (1601-1602) dieron cuenta de la superioridad española en las guerras marítimas.
Esas humillaciones y otras posteriores siempre fueron agrandando el derrame
ocular que operó como estigma en el orgullo herido británico. Eso los llevo
a agudizar el ingenio y a cambiar de
estrategia.
El ejemplo más claro de lo anterior lo
encontramos en el caso puntual de las políticas expansionistas que siempre llevó
adelante el imperio británico. Lo que no pudieron lograr por la fuerza los
llevó a utilizar con mayor éxito y ante fracasos militares, sutiles
“operaciones” de colonización mental y por ende cultural. El caso de los dos fracasados intentos de
invasión militar sobre el virreinato del Rio de la Plata (1806-1807) terminaron
mal ya que fueron combatidos y expulsados por la población ya criolla de la
capital colonial. Pero el tiempo de estadía en estas tierras que les otorgó una
ocupación temporaria, no les impidió sembrar dentro de la burguesía
mercantilistas colonial del Virreinato
las ideas liberales que fueron importantes para sus fines en el posterior accionar de ciertos
personajes locales, pasada la Revolución de Mayo. Los ya colonizados personajes
prefirieron cambiar de collar pero nunca
dejar de ser perro.
ESPAÑA CONQUISTÓ Y COLONIZÓ GRAN PARTE DE AMÉRICA
La
semi verdad que encierra el argumento que “América no fue descubierta sino
encubierta” fue algo que hasta yo también utilicé como argumento por no poco
tiempo y hasta no hace mucho, tironeado por mi parte originaria. Hoy estoy
convencido que algo de razón –pero no toda-
existe en los que hablan y escriben sobre un encubrimiento. ¿Por qué digo
semi verdad? Porque no se habla de quiénes
fueron los responsables de ese encubrimiento que desgraciadamente llega hasta
nuestros días. Entonces el aggiornado relato sobre la conquista y colonización
desplegados por supuesto indigenistas y anti colonización española, conquista
que sin lugar a ninguna duda tuvo victimarios y víctimas, pero que
lamentablemente terminó siendo utilizada por “progres e iluminados”
tahúres que juegan perversamente con la
antropología para forjar una leyenda
negra que termina presentando el hecho
como un bestial y bárbaro accionar de una España impiadosa, cuando en realidad
fue toda Europa y su interminable codicia la autora de bestiales crímenes.
El antropólogo Guillermo Magrassi sostenía: “América, todavía está cubierta, encubierta, oculta, ocultada. Tenemos que descubrirla.” Tenía razón. De a poco iremos viendo quienes son los máximos responsables de tal encubrimiento, de ese ocultamiento. Pero junto a ese maravilloso ser aprendí algo más relacionado con el mal usado término “raza”, que si bien se conserva para definir un hecho histórico, no deja de tener un uso erróneo solucionado en partes por y con el paso del tiempo; todo dentro de una discusión con conclusiones que todavía siguen en disputa. Magrassi sostenía, en mi opinión, acertadamente que "dentro del género humano no había razas porque se trataba de una sola especie: la especie humana. Las razas solo existen para los animales" –decía. Para algunos, esto sigue en discusión solo barnizada como una disputa cultural.
Pero volviendo a la conquista y colonización española, lo cierto es que: “… los españoles se encontraron con naciones indias mucho más consolidadas y conscientes de su grandeza que la que encontraron otros pueblos conquistadores (sostiene Muños Azpiri). A diferencia de los españoles, los franceses los expulsaban de sus territorios y los ingleses directamente los aniquilaban – Sentencia.
Y
la consolidación y grandeza a la que se refiere Muñoz Azpiri fue tan así que Tenochtitlan, capital del Imperio multiétnico Mexicas, fue una de la
ciudades más majestuosa de todo el orbe de ese entonces (1500 DC). Construida
sobre el lago Texcoco llegó a tener una infraestructura edilicia descomunal,
con canales, calles empedradas, sistemas de distribución de agua prácticamente
potabilizada, disposición de aguas servidas y residuos cloacales que ninguna
ciudad europea conocía. Con sus casi 300 mil habitantes superaba con holgura
los 60 mil que tenía Florencia que por ese entonces era la ciudad más grande y
próspera de toda Europa (pero con calles de tierra y sin el sistema de agua que
tenía la ciudad mexicanas).
Lo mismo se podría decir del desarrollo
cultural y las majestuosas construcciones incaicas.
Cuenta José Luis “Pepe” Muñoz Azpiri en su relato que tituló “La Victoria de la Raza”: «Un antecedente de esta actitud altiva y libre, que América Hispánica recibió como legado, se encuentra ya en Lope de Aguirre, al tratar de igual a igual, en 1561, a Felipe II: “Te aviso, rey español, que tus reinos de la India tienen necesidad de justicia y equidad para tantos y tan buenos vasallos como en ellos moran. En cuanto a mí y mis compañeros, no pudiendo sufrir más las crueldades de tus oidores y gobernantes, nos hemos salido de hecho de tu obediencia y nos hemos desnaturalizado de nuestra tierra que es España, para hacerte aquí la más cruel guerra que nuestras fuerzas pueden”; y se integra a la nueva geografía en la cual se hunde para resurgir transfigurado en lo que Vasconcelos denominó “La Raza Cósmica.”»
Sin embargo esta decisión ya había sido tomada primero y anteriormente por caciques de pueblos originarios tales los casos de Juan Calchaque y Juan Chelemín en los Valles Calchaquies.[2]
Este último (Chelemín), fue un líder indígena de la Confederación Diaguita-Calchaquí, curaca de los Malfines, que habitaban el oeste de la actual Provincia Argentina de Catamarca, en el entorno serrano de los valles de Hualfín y Andalgalá. Apodado “El Tigre de los Andes”, Chelemin comandó el mayor Alzamiento Diaguita como parte de las guerras calchaquíes allá en la primera mitad de los 1600 DC. Para esto unió varios señoríos indígenas contra los españoles, que le permitió formar un ejército con el que atacó las ciudades españolas de Tucumán, Londres (el Shincal), y La Rioja., recuperando durante siete años el control de un amplio territorio comprendiendo por partes de las provincias de Catamarca, Tucumán y Salta.
Siguiendo la secuencia histórica, el 17 de mayo de 1781, en la Plaza de Armas del Cusco, a Túpac Amaru II quisieron descuartizarlo vivo atando sus extremidades a cuatro caballos, pero esto fracasó. Después, por orden del Agustín de Jáuregui y el visitador español José Antonio de Areche, fue decapitado y despedazado. José Gabriel Condor canqui Noguera o José Gabriel Túpac Amaru, autodenominado José I y actualmente conocido como Túpac Amaru II, fue un noble inca, comerciante y caudillo indígena hispano-peruano que a finales del siglo XVIII lideró la «Gran rebelión» contra los abusos de autoridades españolas en el Virreinato del Perú.
Por último, Julián Apaza Nina más conocido como Túpac Katari fue otro rebelde. En 1781, inspirado por la rebelión de Túpac Amaru en la región, Túpac Katari –según cuentan no pocos historiadores-, logró reunir a miles de seguidores detrás de su figura amante de la justicia. Su imagen creció hasta obtener un gran prestigio entre los pueblos originarios del Alto Perú. Esos pueblos necesitaban de un líder para enfrentar las maldades que les infringían los hombres que controlaban las colonias y de las que eran víctimas. Katari los enfrentó. Sin embargo esa decisión para plantarse a la autoridad virreinal, no la tuvo en igual actitud frente a los representantes de la iglesia católica. Durante toda su gesta llegó a celebrar Corpus Cristi, la Invención de la Santa Cruz (ritual romano que conmemora la Cruz de Cristo) y la Semana Santa; hasta llegó a reproducir el lavado de pies de Jesús. Luego de ser capturado, Tupac Katari fue sometido a juicio por un tribunal colonial presidido por el oidor Francisco Tadeo Diez de Medina. La sentencia dictaminó su ejecución por descuartizamiento. En la resolución se argumentó la necesidad de erradicar cualquier vestigio de su linaje y el de Túpac Amaru II, señalando: «Ni al rey ni al estado conviene, quede semilla, o raza de éste o de todo Tupaj Amaru y Tupaj Katari por el mucho ruido e impresión que este maldito nombre ha hecho en los naturales… Porque de lo contrario, quedaría un fermento perpetuo…»
Los Aimaras recuerdan por tradición oral su última frase antes de ser ejecutado: «Volveré y seré millones»[3]
Cambiar
el nombre de “Día de la Raza” por el de “Día
de la Diversidad Cultural” es seguir cumpliendo con un simple ritual que se
detiene en las “FORMAS” sin tocar el “FONDO”.
Entendemos que
el decreto del Día de la Raza de Hipólito Yrigoyen, quién no era protagonista
de ningún Walhalla wagneriano (término con el que se identifica a una
comunidad alternativa en Argentina, una región en Australia del Sur, o incluso
ser el nombre de un lugar en la mitología nórdica referido a una morada mítica
de guerrero vikingo caído en batalla) ni
aspiró nunca a asumir la categoría de héroe de Gobineau[4],
está concebido en el cuadro de la amplitud de criterio que comentamos.
“Castilla”, “católico” y “no importa” son sinónimos o metáforas de
universalismo. Martín Fierro hablaba la lengua de Santa Teresa, se santiguaba y
asumía el castellano, sentimiento caballeresco de la vida. Pertenecía al pueblo
de Cervantes, a la comunidad de la raza. No es poco.
Al respecto –continua Muñoz
Azpiri, vale recordar que un magnífico
escritor, que porta en su ADN más genes originarios que todos los indigenistas
de marquesina que pululan por esta latitudes, el guatemalteco Luis Cardoza y
Aragón, ya decía hace más de medio siglo: ‘Las sangres indígenas e ibéricas y
todas las llegadas a nuestro crisol se añejan como el vino y muestran ya unidad
y pujanza en las creaciones nacionales y en la lucha anti-imperialista para
conquistar la segunda emancipación. Somos el equilibrio de lo indígena y lo
español, la fusión de dos ríos inmersos en nosotros. Yo no defiendo ninguna
sangre sino la razón. El cauce fue forjándose y las sangres mezclaron sus
fuerzas contrarias en nuevo rumbo favorable. La nacionalidad se ha ido forjando
por conciencia del pasado, de mitos vernáculos y creaciones y aspiraciones
comunes. Conquista y fundación de ciudades, y lengua y religión hasta llegar al
mestizo. Yo no hablo del quiché, del cakchiquel y del español como de un
extranjero, sino como uno de mis antepasados. Ambos, son mis compatriotas y yo
soy, y quiero ser, sólo guatemalteco. Odiar a España es tan necio como odiar al
indígena. Injuriar a España es mentarnos la madre. José Carlos Mariátegui
recuerda que no renegamos de la herencia española, sino de la herencia feudal.
Yo no pienso como indio, ni como criollo, mestizo o español sino, simplemente,
como guatemalteco. Ninguna oriundez es limitación, sino una realidad accidental
que nos desborda cuanto más dueños somos de la herencia de todos. Si lo
guatemalteco fuera tan específicamente singular que pudiera llegar a ser
extraño a las otras culturas ¿qué diablos tendríamos? Pero esto es una absurda
fantasía. Y nuestro patrimonio es el universo. Y para nadie existe la evasión,
y los intentos fallidos siempre, son una manera pusilánime de vivir los hechos.
No deseo idea preconcebida sobre el espíritu nacional, ni sobre el guatemalteco:
lo sé y lo ignoro viviéndolo cada día. Comienza a evidenciarse la confianza, la
espontaneidad, sin preocuparnos de cánones yanquis o europeos, sacudiéndonos la
sumisión afirmada hasta en el resentimiento. Primeros pasos hacia una Guatemala
integral. El pueblo ha sabido impulsar a sus guías, ser protagonista con
imprecisa conciencia algunas veces, pero con experiencia real, sangrante de sus
problemas, por el profundo desgarramiento de su vida. Por obra y acción de
tradiciones. Y si exaltamos la nacionalidad es por natural etapa de crecimiento
para defender lo nuestro: desde la raíz de la personalidad y la cultura, hasta
la propia existencia libre y soberana. Anhelo de responsabilidad y definido
propósito de maduración. No me afano sólo en que el guatemalteco sea
guatemalteco, sino en que su destino sea el de Hombre.’
LAS FORMAS
“Pepe”
Muñoz Azpiri expresa al respecto: «Ya no
se trata de Cristóbal Colón (que en mi caso no dejo de reconocer su
valiente atrevimiento y locura para emprender tamaña empresa, pero sin negar lo
que siguió a su increíble hazaña para los tiempos que corrían: haber finalizado
siendo otro traficante de esclavos para negociarlos en el mercado de Sevilla,
pero esta vez con seres humanos “claritos” y buenitos como eran los que
habitaban tierras “Nuevas”, según consta en las memorias escritas por el propio
Colón), de los encomenderos, los
conquistadores y fundadores. Ahora se trata de quitar el nombre a la Plaza de
los Virreyes, rebajar la figura de Rosas a la de un “Restaurador” (pero del orden
colonial), acusar a Yrigoyen de asesino de obreros y a Perón de fascista
camuflado que engañó a un pueblo de “cabecitas negras” (evidenciando un racismo
larvado), definir el malón como lo hicieron Mitre y Sarmiento: una “empresa
económica” de robo y saqueo a la gente de bien, encarada por bandoleros como
Peñaloza y Varela, y no como lo que realmente fue, un latrocinio instrumentado
por intereses foráneos (y huincas); se degradan arquetipos y como resultado de
semejante devastación – convenientemente financiada por los aportes de ONGs del
exterior – nos quedamos huérfanos y dueños de la nada.»
Y
concluye esta parte de su alegato sosteniendo: «Uno de los pueblos originarios más promocionados a nivel internacional
es la “nación” mapuche, la que tiene su sede en el 6 de Lodge Street, Bristol,
Inglaterra. Su Secretario General es Reinaldo Maniqueo, de origen araucano,
mientras que el resto de los integrantes son absolutamente británicos (ver
www.mapuche-nation.org/). No es casual que la sede de la “nación Mapuche"
funcione en el Reino Unido, que tienen vitales intereses geopolíticos en el
Atlántico Sur, razón por la que, gracias a su poderío atómico y al de la OTAN,
ocupa las islas Malvinas, Sándwich y Georgias del Sur, que pertenecen a la
nación del Plata.
Todavía en 1985,
estando en la Nicaragua Sandinista,
tuvimos oportunidad de enterarnos que los Misquitos, Sumos y Ramas de la Costa
Mosquito que operaban para la “contra” financiados por la CIA, denominaban a
los integrantes del gobierno Revolucionario Sandinista contra los cuales
combatían como “los españoles” (En realidad así llaman a la población de la
zona Occidental del país) y a los sacerdotes que integraban la Junta de
Gobierno como “los Inquisidores”.»
EL FONDO
Lo
Cierto, real y palpable en este 2025 es
que la “india” Milagros Salas sigue presas y para una importante parte de
nuestra sociedad está bien que así sea porque es una “india ladrona”, las
poblaciones originaria del norte de nuestro territorio siguen siendo despojados
de sus tierras por la codicia de los “sojeros”; Evo Morales y todo su pueblo es
despreciado por su condición de originarios sudacas; los porteños metropolitanos
detestan ser americanos y prefieren ser colonia extranjera anglosajona o
yanqui. EL RACISMO Y LA XENOFOBIA PARA CON TODO LO QUE SEA AMERICANO SIGUE MUY
PRESENTE EN LAS AGENDAS DE GOBIERNO TIPO MACRI-MILEISTA, AVALADO POR SUS
SOSTENEDORES MEDIÁTICOS Y VOTANTES.
DOS QUIJOTES UNIDOS POR UN DESTINO COMÚN Y LAS ANSIAS DE JUSTICIA.
Rescatando la fuerte influencia cultural española que enriqueció el mestizaje criollo, Muños Azpiri toma la cuestión cultural del pueblo español para trazar un contundente paralelo con epopeyas americanas:
“Cervantes elevó a pobres y desgraciados al sitial de protagonistas de la literatura universal. La plebe bárbara, la “santa canalla”, ingresa en el arte merced a su pluma. Europa vivía en la mentira y el Quijote arrasó con la inmoralidad de la patraña o el embuste. Pero esta historia de un desgraciado narrada por otro desgraciado, es, a su vez, paradójica. Al elevar los episodios de la vida cotidiana de hombres humildes y oscuros a la dignidad de la epopeya, el escritor imagina un libro de caballería similar a aquellos que intentaba desterrar. Mejor dicho, compone la novela de caballería definitiva y triunfante. La gran locura de la redención humana nace de los sueños y actos de los hombres que deben todo a sí mismos. Esto es la revolución."
NUESTRO QUIJOTE CRIOLLO.
Para entender ciertas valoraciones peyorativas que aún hoy se realizan a la hora de emitir juicios sobre personas, hechos y situaciones de nuestra historia y hasta de nuestra vida cotidiana, hay que remontarse a las razones primarias, a su origen.
Las
impúdicas valoraciones literaria que la
pseudo intelectualidad progresista vernácula viene realizando desde tiempos
inmemoriales, solo limitada -por lo inevitable- a la innegable perfección,
belleza y riqueza que encierran textos épicos de las letras españolas como
pueden ser el Cantar de Gesta que aparece en la obra El Cid Campeador y/o la
risueña composición que suelen hacer de los personajes de la obra de Cervantes “El
quijote de la mancha”, sin contextualizar ni rescatar todo lo simbólicamente demandante en
materia de justicia social que ambas obras encierran -vivida y padecida por sus
autores-, es parte de un perverso juego que siempre tuvo claras intenciones: la
desvalorización de nuestras otras raíces que claramente son españolas.
No
me voy a referir a ambas obras porque no suelo menoscabar la curiosa
inteligencia de mis posibles lectores. Pero si me parece oportuno hacer una
traspolación.
Más
de una vez se escucha señalar actitudes humanas que intentan desafiar el orden
establecido como “Quijotescas” o “Quijotadas”. El asunto siempre fue presentar
los hechos y las posibles acciones heroicas de un pueblo o de su líder como surgidas de un estado de locura (que no
son tan demenciales cuando verdaderos enfermos mentales manejan el poder de
manera cipaya como es el caso de Javier Milei).
Así,
y no por casualidad, aparece en nuestra historia un personaje como el
lugarteniente del gran riojano Ángel Vicente Peñaloza (El Chacho), nacido en
Huaycama de Catamarca, de nombre y apellido Felipe Varela a quién el
historiador José María Rosas comienza a calificarlo como “El quijote de los Andes”. Pero
en el caso de Rosas lo hace exaltando la gesta del catamarqueño que
posteriormente es puesta en su verdadera dimensión dentro de la obra “Felipe
Varela, Caudillo Americano” escrita por
los compañeros Rodolfo Ortega Peña y Eduardo Luis Duhalde y que otro gran
compañero y amigo como Norberto Galasso termina por redondear como el perfil de
un gran héroe nacional en su trabajo: “FELIPE VARELA y la lucha por la unión
latinoamericana”.
Mientras
que el gran Cervantes imagina un
personaje –don Alfonso Quijano- que bien pudo ser él mismo, obnubilado por
profusas lecturas (que no es difícil imaginar incluirían obras anónimas como el
cantar de gesta del El Cid Campeador, quien se lanza a la lucha para recuperar
la honra del pueblo, perdida a manos de la alta nobleza leonesa de sangre,
planteando duras criticas a sus modos perverso de trato), Don Quijote imagina a
unos molinos de viento como gigantes a vencer en luchas con las que intenta
mostrar su varonil coraje a su amada campesina Dulcinea del Toboso. Para tal
cometido elige a un vecino Don Sancho Panza como su fiel escudero y nombra a su
caballo Rocinante y así comienza sus “alocadas”
y gloriosas andanzas.
Bien
podría ser aquel “Chacho” Peñaloza y su lugarteniente Varela nuestros preclaros
y reales personajes de una historia presentada como “Quijotesca” por el
academicismo y la intelectualidad
sirviente siempre de intereses oligárquicos.
Mitre
y Sarmiento fueron esos supuestos e inflados “gigantes molinos de viento” como arquetipos de una argentinidad que debía ser necesariamente claudicante frente a los poderoso del orbe; molinos que
soplaban cipayismo y producían miseria entre el pueblo (como siempre lo hicieron las fuerzas
oligárquicas, malversaciones hoy ejecutadas por el
psicópata Milei con su demencial y probada locura, pero “locura” que no inmuta
a los privilegiados de ese sector social llamado hoy "circulo rojo").
Otras
muestras de nuestra herencia hispánica dando cuerpo a otro relato épico
presente en la obra teatral de López de Vega FUENTEOVEJUNA- son el recordado 17
de octubre de 1945 y el 19 y 20 de diciembre del 2001.
La
misma sensación que sentí al entrar en la Catedral de Salta 12 años atrás, y
ver el mausoleo de Martín Miguel de Güemes enrejado, es relatada por Galasso en el prólogo a su obra sobre Felipe Varela:
«Poco antes de fallecer, un querido amigo
y gran poeta –Julio Cesar Silvain-, después de una larga caminata por BsAs, me
preguntó: ‘¿Vos sabés por qué han enrejado de Bolivar, San Martín y Dorrego? No
me dio tiempo a esbozar una respuesta y agregó.: ‘Quieren evitar que vuelvan a
galopar por América Latina, como antes y como siempre, peleando junto a los
oprimidos, para lograr la liberación, la unión y el poder popular.’»
[1] Mi ensayo “Crónica de los Locos Bajitos, 11 de octubre o el último día de libertad” –Ediciones Corregidor -1994, da cuenta de lo señalado.
[2] Ver obras “La Tierra de los Alzados” de Miguel Ángel Palacios – Editorial Dunken - 2014
[3] Dicho atribuido popularmente a Evita pero que en realidad se encuentra en un poema escrito en 1962 por José María Castiñeira de Dios, dedicado a María Eva Duarte de Perón, en cuyo final se puede leer: «Presa entre sus corazones, y porque soy libre y fuerte, yo volveré de la muerte. Voloveré y seré millones.»
[4] Joseph Arthur de Gobineau, escritor francés autor de “Ensayo sobre la desigualdad de las razas humanas”
TAPA%20DE%20LOS%20LOCOS%20BAJITOS.jpg)
IMAGEN%20UTILIZADA%20POR%20PEPE.jpg)
CHELEMIN.jpg)
CERVANTES%20SAAVEDRA.jpg)
EL%20HIDALGO%20CABALLERO.jpg)
FELIPE%20VARELA%201.jpg)
17%20DE%20OCTUBRE%20Y%20DICIEMBRE%20DEL%202001.jpg)
Ni historia negra, ni historia rosa, somos un pueblo de tinkunaco, indio, criollo, americano. Somos herederos de quijotes de la dignidad, la soberania y la justicia social, que los quieren dejar congelados en el pasado, pero que siempre resucitan y levantan.polvareda
ResponderEliminar