NUESTROS PROPIOS LEONIDAS.
LA NO REACCIÓN DE NUESTRO PUEBLO ES LO PREOCUPANTE.
Por
el este en Mansilla defendiendo nuestras
Termopilas en la Vuelta de Obligado sobre el Río Paraná, y en el Gral Leandro
Gomez a orillas del Río Uruguay defendiendo el pueblo de Paysandú bombardeado por la flota brasileña con bombas
facilitadas a dicha flota por el cipayo Bartolomé Mitre en el puerto de BsAs,
Esta artimaña funcionó como sumatoria de
complicidad y ayuda a otro cipayo uruguayo, Venancio Flores, quien
colaboró sitiando el lugar.
No
quedó ladrillo ni adobe en pie como tampoco vida humana en Paysandu luego de
aquella brutal masacre; solo para que nadie se interponga en “la libre
navegabilidad de los ríos interiores demandada por la Corona Británica”[1].
Por
el oeste el Gran Riojano Ángel Vicente “el Chacho” Peñaloza se enfrentaba a los
coroneles de Mitre (Sandes, Paunero e Irrasabal) y al cipayo Sarmiento en toda
la región y los Llanos riojanos
defendiendo la dignidad de los humildes del interior de nuestro
país. Terminó degollado y su cabeza
expuesta en un poste en la Plaza de Olta a pedido del “civilizado” Sarmiento.
Luego
de aquel alevoso asesinato del Chacho, su lugarteniente, el gran Gral
Catamarqueño Felipe Varela enfrentaba al cobarde Mitre quién quería arrodillar
al hermano pueblo Paraguayo en aquella nefasta iniciativa que también lo tuvo
al temeroso Sarmiento como relator de los acontecimientos en la Guerra de la
Triple Infamia.
Y
fue posteriormente Felipe Varela el autor de la más bella, clara y gloriosa
proclama americanista que buscó la unión
de nuestros pueblos como la habían soñado San Martín y Bolivar en contra de la
bárbara guerra emprendida contra nuestros hermanos paraguayos. Comenzaba
diciendo:
Lástima
que hoy carezcamos en los hombres responsables de cuidar la dignidad de nuestra
patria aquella valentía que tenían los grandes LEONIDAS argentinos, PATRIOTAS
con mayúsculas. Hoy solo tenemos fuerzas
que se limitan a reprimir compatriotas indefensos por un lado y arrodillarse
para servir al poder económico-oligárquico de los poderosos nacionales y a los
poderes internacionales por el otro, arrastrando por los fangales de la deshonra
nuestros mancillados símbolos patrios. Todo tras un mediocre y estúpido grito
de “Viva la libertad Carajo” que sirve como consigna para vaciar a nuestra
nación de sus riquezas y a nuestro pueblo de su dignidad.
V.L.M.
Nota al pie
[1] La heroica
gesta en defensa de la ciudad uruguaya de
Paysandú encabezada por el valiente general Leandro Gómez y el valeroso
pueblo que lo seguía, tiene 2 aristas que funcionaron como factores-excusa para
llevar adelante posteriores atropellos realizados por el delincuente mayor e ideólogo de los hechos que aquí se están
narrando, Bartolomé Mitre. José Hernández vivió los sucesos de la Toma de Paysandú (1864-1865)
de forma directa, yendo a ayudar a su hermano herido en la defensa federal
contra la invasión brasileña y fuerzas de Venancio Flores. Hernández presenció el brutal asalto y la caída de la
ciudad, hechos que influyeron en su visión política y literaria, inspirando su
defensa del gaucho en el Martín Fierro y su militancia
federal, según relatan fuentes históricas sobre su figura y militancia. La defensa de Paysandú, liderada por Leandro Gómez, fue un acto heroico
contra la invasión brasileña y las fuerzas coloradas de Venancio Flores, que
apoyaban la intervención en Uruguay, en un conflicto que implicaba intereses
federales y unitarios en la región del Río de la Plata.
A la primera arista la llamaré:
LA GESTA
Entre diciembre de 1864 y enero de
1865, Paysandú fue sitiada por una fuerza considerablemente mayor de tropas
coloradas y brasileñas.
Leandro Gómez, como comandante
militar, lideró una guarnición de unos 1100 efectivos en una resistencia que
duró hasta que se apago de forma violenta la vida del último hombre,
convirtiendo a Paysandú en la "Heroica Paysandú".
Gómez defendía la legitimidad de las
instituciones republicanas y la soberanía nacional frente a la intervención
extranjera y una fabricada revolución.
Según las narraciones de los hechos
realizadas por dos historiadores: José María “Pepe” Rosas y Jorge Abelardo
Ramos, la crueldad del ataque, del bombardeo y las posteriores persecuciones de los
defensores de aquel poblado por un lado, y la entrega de vidas en su defensa
por el otro, hicieron de Paysandú un altar patriótico latinoamericano y
baluarte de la defensa soberana que
realizan los pueblos de su territorio.
Según
estos relatos y tras el bombardeo, ya no quedaba un ladrillo ni adobe en
pie de lo que antes había sido un poblado. Sin embargo emergiendo de entre los escombros,
un defensor del pueblo no se entregó y seguía enfrentando a las tropas
invasoras a cascotazos limpios lanzándolos con furor contra el cruel invasor,
hasta que fue alcanzado por un disparo. Otros humanos lo cazaron como quienes
cazan animales,
Tras la caída de la ciudad, Gómez fue
hecho prisionero y, en un acto de venganza personal (por la muerte del hermano
de Suárez) y política, fue fusilado sin juicio previo el 2 de enero de 1865 por
orden del general José Gregorio Suárez. Su fusilamiento, junto al de sus
oficiales, lo convirtió en un mártir y un símbolo perdurable de resistencia,
patriotismo y defensa de la libertad para el Partido Nacional y para
Uruguay.
La segunda arista tiene que ver con la hermandad regional entendida
esta como defensa de los intereses de la gran Nación Latinoamericana.
Enterado el Mariscal Paraguayo
Francisco Solano López de los bárbaros actos que cometían tanto la flota y
tropa brasileña como los colorados unitarios
uruguayos asociados al centralismo porteño, decide acudir en ayuda de Leandro
Gómez y los hermanos uruguayos de Paysandú. En el apuro por la urgencia que
imprimían los acontecimiento, al dirigirse a Paysandú cometió el error (que no
era tal si se lo mira desde los intereses comunes) de cruzar por Misiones,
hecho que le sirvió como excusa a Mitre y sus aliados brasileños para declararle
la guerra al hermano pueblo paraguayo en lo que se conoció como “Guerra de la
Triple Alianza” (o mejor de “La Triple Infamia”).
A partir de este hecho se
levanta el catamarqueño Felipe Varela oponiéndose a la fratricida guerra entre
hermanos pueblos americanos iniciada por el delincuente Barlolomé Mitre y lanza
su famosa Proclama De Unión Americana.






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