EVALUACIONES POLíTICAS “PROGRESISTAS” Y EL FABRICADO MITO DE LOS “POBRES DE DERECHA”.

 

DIGO “MITO” PORQUE…:

1)     JUZGAN Y ENCASILLAN A UNA PARTE IMPORTANTE (por lo numerosa) DE LA SOCIEDAD SEGÚN VALORES Y PARÁMETROS ADQUIRIDOS POR DEFORMACIÓN CULTURAL Y POR ENDE INTELECTUAL EN LO QUE SE CONOCE COMO “OCCIDENTE”, ACOTÁNDO CUALQUIER  ELUCUBRACIÓN A  CUESTIONES IDEOLÓGICAS (que puede haberlas pero no todo es así).  

¡SON MUY POCOS (básicamente entre el tilingaje y el medio pelaje clasemediero repetidor de estupideces) LOS QUE SABEN EL POR QUÉ DE LA EXISTENCIAS DE “IZQUIERDAS” Y “DERECHAS” EN AMERICA LATINA Y EL MUNDO; MENOS EL ORIGEN DE TALES ENCASILLAMIENTOS Y EL VERDADERO SENTIDO DE SUS DIFERENCIAS! Y…

2)     PORQUE LA REALIDAD MUESTRA SERES CUYA SITUACIÓN DE POBREZA NO APARECE EN ELLOS NI ES ADOPTADA POR ELLOS POR DECISIÓN PROPIA. APRECEN COMO CONSECUENCIAS DE DECISIONES POLÍTICAS IMPUESTAS DE PREPO EXOGENAMENTE A PARTIR DE LA APLICACIÓN DE CIERTAS REGLAS ECONÓMICAS QUE TRANSFORMAN AL  SISTEMA VIGENTE EN ALGO MUY PERVERSO PARA LA MAYORÍA DE LA POBLACIÓN Y MUY RENTABLE PARA UNA SELECTA MINORÍA.

ESA REALIDAD TAMBIÉN INCLUYE UN IMPOSIBILITADO ACCESO –para cualquier ciudadano- A UNA FORMACIÓN ADECUADA; ASÍ LAS COSAS, SE HACE DIFICIL TENER TIEMPO PARA PODER DISCERNIR SOBRE CIERTAS CUESTIONES POLÍTICO-SOCIALES; SIMPLEMENTE POR TENER SUJETAS SUS VIDAS A UNA AGOBIANTE –POR LO PÉSIMA- CALIDAD DE VIDA A LA QUE TIENEN QUE DAR SOLUCIÓN DIARIAMENTE.

Por V.L.M.

La secuencia gráfica que acompaña el siguiente texto (cuyo enfoque, razones y conceptualizaciones considero sesgadas y prejuiciosas), no es creación mía, ni siquiera argentina sino peruana (da cuenta de esto la pequeña banderita que aparece en la primera gráfica que presenta esta nota). Su contenido se repite regionalmente y en nuestro caso es algo muy usado por la tilinguería progresista de clase media razón que me llevó a tomar prestadas algunas otras gráficas que aparecieron en el facebook de nuestro país para ejemplificar y mostrar que el fenómeno es más regional.

Ahora bien, todo junto me llevó a realizar la siguiente reflexión.

Comienzo por aclarar algún concepto desde una visión personal pero no por eso original y mucho menos novedosa.

Hoy por hoy, las fuentes formativas –o deformante según el ojo crítico avispado que opine al respecto- en materia educativa son muy variadas y están acompañadas por un vertiginoso desarrollo tecnológico con permanentes ofrecimientos tanto de herramientas como de servicios, algo que en muchos aspectos supera holgadamente a la educación formal y transforma a esta en obsoleta y hasta cierto punto inútil e inservible por lo desactualizada.  

Pero como se insiste con el anterior y caduco sistema educativo, vale recordar algunas premisas, en apariencias loables, presentadas como gran aspiración social cuando realmente y en la práctica se limitaron y limitan simplemente al cumplimiento de ciertos rituales que facilitan la implementación de viejas y preestablecidas rutinas.

Educar, tal como se lo sigue concibiendo y practicando hasta el día de hoy, es un hecho que se limita a iniciar y preparar individuos desde su más tierna infancia para el cumplimiento y respeto por dichas rutinas escolares cuya base de sustentación es la obediencia al orden, tanto establecido como jerárquico; todo impuesto por un régimen plagado en la teoría de buenas intenciones pero implementado como algo que no se puede ni se debe cuestionar en sus objetivos, fines y conformación estructural.

Pregunto: ¿Eso es educar en los tiempos que corren? Según mi entender…NO.

Por el contrario, la verdadera educación debería buscar fundamentalmente dar ayuda al educando para que desarrolle el arte de pensar, que aprenda a leer el mundo (que en la actualidad se volvió más complejo por lo muy cambiante en cortos lapsos de tiempo) y las efímeras realidades sociales que lo contienen; pero hacerlo con mirada y pensamiento crítico. La nueva educación debe buscar obtener de él –del educando- un futuro transformador de esa sociedad, un producto cultural que siempre tenga como meta mejorar dicha realidad con sentido comunitariamente solidario. Expreso  todo esto  tratando de descular qué educación necesitamos y cómo aplicarla en nuestro país para mejorar a nuestro pueblo, hoy en estado calamitoso, social y culturalmente.

Lamentablemente desde hace tiempo se viene mal educando dentro del sistema formal ya que en él siguen rigiendo criterios individualista y diferenciadores a la hora de enseñar valores. Esto es algo que logró el pensamiento oligárquico (que si les gusta lo identificamos como “de derecha”) tras trabajar varias décadas de manera ardua y perseverante con notorio acompañamiento mediático. Lo hizo cada vez que consiguió  encaramarse y conquistar el poder institucional y lo impuso como norma dentro del sistema educativo siendo aceptada hasta por la docencia en general.

Sería torpe de mi parte negar que la gratuidad del sistema vuelve a la educación más accesible e inclusiva, pero no es condición necesaria y suficiente para que la educación sea buena. La educación es una cuestión de contenidos. En la currícula de un Proyecto Educativo (PE) aparecen los contenidos que darán forma al Proyecto de País y de Sociedad (PPyS) que se pretende.

Que en mi caso crea que la educación debe servir para la realización del hombre no como individuo sino como ser social es una aspiración de los que pensamos y deseamos sociedades más justas. La oligarquía y el cipayo poder económico nacional prefieren seguir con la educación tradicional que acentúa el individualismo que tantos beneficios les otorgó y otorga  al seguir produciendo ciudadanos “educados” y serviles a sus intereses.

Entonces la cuestión educativa depende claramente de decisiones políticas asociadas a objetivos formativos.

Ejemplos para representar lo anterior sobran. Generalmente los encontramos en los ignorantes medio pelo que abundan en nuestras clases medias –de grandes y pequeñas urbes- que no son ni pelo entero ni calvos por falta de pelo). Lo que nadie podrá negar es que son productos de un tipo de educación.

Alguien dijo por ahí (y el que me conoce sabe a quién me refiero): “Nadie se realiza en una comunidad que NO se realiza.”

Este concepto explicita  la idea que el progreso y la realización individual son inseparables del bienestar y desarrollo colectivo, rechazando así la concepción individualista de un posible éxito personal, constantemente alimentado con la idea del alto valor de lo meritocrático.

Pero los factores que confluyen para lograr ese individualismo no pueden ser analizados a la ligera y menos emitir sentencias definitivas y descalificadoras como lo que aparece en el siguiente gráfico

Los que buscamos la construcción de una sociedad diferente no necesitamos una población divida en clases sociales; no se necesita que esas clases se odien entre sí y tengan alcahuetes –esos híbridos culturales que conforman el medio pelaje- de una lado y del otro  alimentando resentimientos. Para generar una sociedad nueva en valores no sé necesita que los bandos mantengan “conciencia de clases” (la “conciencia de clase” no es solo propiedad ineludible del explotado, también la tiene el explotador ya que le da sustento a su codicia que la supone don divino de los privilegiados. Milei y el poder económico-mediático que lo sostiene son las más claras y espantosas muestras).

Los que soñamos con la construcción de esa sociedad más justa tenemos otras metas y aspiraciones superadoras; una de ellas es la construcción de Patria. Y para lograr su concreción con grandeza tenemos  en claro que existe una interdependencia que entrelaza el éxito de cada individuo con el triunfo y la equidad que pueda existir en la comunidad en su conjunto. Cuando esta última está motorizada por un concepto solidario para su realización, una sociedad integralmente justa es el mayor logro  humano por antonomasia.

Se lo conoce como “Comunidad Organizada”. Algunos países del mundo así lo están entendiendo sin necesidad que lo “exportemos”.

Entonces y por otro lado, pensar e imaginar que un ser humano, por ser pobre es idiota o imbécil y por ende manipulable por estar incapacitado para  entender ciertas situaciones político-sociales que obligadamente debe padecer en razón de estar impuestas por la fuerza por un sistema injusto; o que un pobre solo aspira a ser o parecer otra cosa que no es, por lo menos para mí, y ni que hablar como menoscabo para el propio pobre, resulta insultante por lo ligeramente atrevido. Actitudes como esas (de querer parecer lo que no se es) pueden aparecer con más facilidad en algunas personas que fueron sumidas en la pobreza, dentro de un modelo social donde la agresión estigmatizante por tal condición resulta cotidianamente muy violenta. Que cualquier pobre pretenda evitarlas como el modo de supervivencia menos desestructurante, no me parece ni una mala salida ni tan ilógico. Tomando alguna reflexión de Ortega y Gasset tranquilamente podríamos inferir que “nuestros pobres son tales y sus circunstancias”; en total estado de indefensión reaccionan como pueden, están indisolublemente unidos al entorno, la época, la cultura y el medio social que les ha tocado.     

Ningún ser humano nace malo, ignorante, o pobre. Que luego se conviertan en seres pasibles de tales adjetivaciones obligados a serlo o generándole las condiciones para que lo sea, en todo caso es lo que se debería analizar buscando las verdaderas razones para modificarlas. 

Rousseau sostenía que “el hombre desde su nacimiento es pacifico y empático por naturaleza. La sociedad se encarga de corromperlo con la imposición de la “propiedad privada”. Luego agrega: “Fue la desigualdad y la vanidad lo que lo volvieron egoísta y competitivo.”

Ahora bien, convengamos que la cuestión del “respeto” por el orden establecido sin cuestionar el grado de justicia o injusticia que siempre conllevó su aplicación, viene de lejos. Trasímaco de Calcedonía, 400 a/c ya sostenía que: “Lo justo no es otra cosa que aquello que le conviene al más fuerte”. Dicho en otros términos “Las leyes y la moralidad son creadas por quienes detentan el poder (los gobernantes). Dichas normas se diseñan para proteger y maximizar sus propios intereses, donde jamás aparece el bien común.”.

La resignación al sometimiento por parte de los sectores más humildes es la consecuencia más visible y trágicamente terrible por encontrarse de manera constante en total estado de indefensión. Cualquier actitud que un pobre tome al respecto –sea esta de pasividad o de reacción activa- partirá de su instinto de supervivencia (lo dice hasta el propio psicópata presidente y con sadismo sigue torturando al pueblo argentino para probar su resistencia). En la miseria y con hambre (la panza vacía) es difícil que se pueda pensar. Sarmiento intentó educar al soberano mientras festejaba la violencia que él y Mitre descargaban sobre un pueblo hambriento. Para “CIVILIZAR” al pueblo no hace falta hacerlo a través de la brutal y “BÁRBARA” violencia psicofísica.

Es en ciertos momentos históricos y a través de gobiernos populares que tratan de implementar un poco de justicia social donde surgen ridículas sugerencia y estupideces como: “Enséñale a pescar en vez de darle el pez” o “Si ves  un hambriento no le des arroz, enséñale a cultivarlo” (Confucio) Y la lógica respuesta que podría recibir de un pobre cagado de hambre: “Si ves a Confucio, dile que se vaya a la mismísima mierda” (el hambriento).

Que la resignación en muchas ocasiones sea elegida por los pobre y humildes de mi pueblo no significa que perdió conciencia de lo que es injusto. El nuestro es un pueblo manso y tranquilo. En su corazón nunca entra el sentimiento de ODIO. Lo peor que se puede hacer con él es considerarlo “tonto” simplemente por ser noble y de corazón puro.

Pero no confundir eso con pueblo zonzo o estúpido porque “cuando le hinchan mucho las pelotas;  cuando colma su paciencia, hace tronar el escarmiento.”   

El talentoso pero lamentablemente desaparecido Facundo Cabral solía recitar aquello: “Si soy ladrón es por culpa de la propiedad privada” poniendo las cuestiones en valor y cada una en su lugar. Bertolt Brecht aseguraba en su obra “La opera de los tres centavos”: “Si robar un banco es un delito, mas delito es fundarlo”. No entiende cómo funciona este perverso sistema el que no quiere.

Entonces la cuestión pasa por definir sobre qué valores se construye una sociedad y qué papel debe jugar la educación en la construcción y consolidación de esos valores.

El pobre no nace amando la pobreza y respetando el empobrecedor. Comencemos por reconocerlo como la víctima, el producto de una sociedad injusta.

El pobre no nace siendo de derecha. En todo caso su no capacidad para diferenciar esté en el tipo de educación recibida (para algunos pésima, para otros maravillosa en tanto alimentó su individualismo).

El pobre no nace ni vanidoso, ni envidioso, ni egoísta menos competitivo. Es el tipo de modelo social con su educación a cuesta el que facilita, para unos esos desvalores, para otros valores; es la sociedad y su educación la que amasa seres con determinadas características.

A mi entender, que existan distintos modelos sociales y que sus integrantes adopten los principios y valores que cada uno de ellos proponga con valía superlativa y/o por tener supremos méritos, se debe pura y exclusivamente a la decisión política tomada por sus gobernantes y aceptada por el pueblo que los eligió; decisiones que motorizan el tipo de educación por el que opta para lograr plasmar y hacer realidad el sujeto social que se anhela.

Si un educador no se considera trabajador de un servicio público sino un profesional de “clase social diferente”, difícilmente pueda transmitir  el valor que puede tener el ser obrero asalariado que, como tal, constituye otro engranaje necesario para que una construcción social funcione.

Si a un pobre de miserable condición económica le quitan cualquier posibilidad de conseguir algún sustento para llevar una vida mínimamente digna, y además lo privan de poder educarse, o en un establecimiento lo domestican para que respete las diferencias sociales, y hasta se ve obligado a restringir su tiempo para poder pensar por estar acuciado por necesidades básicas insatisfechas, no solo suyas sino también las de su familia, y… es difícil que encuentre un momento para “filosofar” sobre su “condición de clase” social oprimida y luego reaccionar.

Nadie nace con ganas de servir a otro igual a uno. Cada individuo debe producir por lo menos lo que consume.

Ahora bien, la desigualdad social fue construida por la codicia de unos que necesitan ser servidos por otros para no trabajar ellos; aquí encajan los actuales “capitalistas”. El capitalista emerge de ahí. Y esto no es estar en contra del capitalismo porque el capital es la resultante de la actividad económica de un pueblo o de una nación. Ese “Capital” tendrá distinta valoración. Una es si se pone a la sociedad al servicio del lucro y el agrandamiento de ese capital manejado por “capitalistas”, explotando al hombre en nombre de la libertad económica. El pobre (nuestro pobre) no está en contra tampoco del “mercado” (que en muchos casos es la herramienta de subsistencia del cuentapropista); pero prefiere que a ese “mercado” lo controle un Estado eficiente a que lo maneje un “capitalista" según sea su nivel de codicia y  sus intereses.     

Que la desigualdad social funcione como sistema no es culpa ni responsabilidad del pobre por no cuestionar. En la actualidad y desde hace tiempo, si cuestiona lo cagan a palos. Entonces:

¿Por qué la aspiración del pobre a vivir como vive el burgués para no ser cagado a palos y conseguir un poco de dignidad para su vida está mal?  

¿Por qué tal deseo es lo que hace perder al pobre la “conciencia de clase”?

¿Con que derecho vive la alta burguesía del esfuerzo ajeno?

El derecho que se arroga esa alta burguesía de vivir del esfuerzo ajeno… ¿Solo se lo elimina haciendo desaparecer a la alta burguesía? O eliminando las razones que permiten su existencia.

Los que viven amurallados en grandes centros urbanos -y que según la definición, vendrían a ser todos burgueses-, algunos obreros industriales, el resto empleados de servicios varios ¿hay que eliminarlos por su condición de “burgués”?,  ¿Hay que vivir odiando a los burgueses?  ¿Qué sociedad se puede construir desde el odio de clases? ¿No será que lo que está mal es imponer un sistema generador de desigualdades sociales? ¿Nadie ve incluso cómo crece la pobreza hasta murallas a dentro de dichos centros urbanos?

Entonces hay un responsable y no son casualmente ni el pobre ni el burgués sino el sistema que permite sus existencias como clases sociales diferentes. El pobre oprimido no es que no cuestiona porque no quiere, sino porque no lo dejan. Tampoco tienen necesidad de odiar.

En realidad, en el caso argentino, es el tilingo y el medio pelo clasemediero urbano  el que no quiere cuestionar porque por deformación cultural le gusta diferenciarse socialmente de los “de abajo” y aspira parecerse a los de arriba, al gran burgués (soñando ser algún día un “capitalista” explotador). Es ese el qué, cuando cae en la pobreza, no cuestiona al sistema opresor sino que comienza por odiar al pobre de más abajo porque ve en ese pobre protestón al enemigo que lo llevó al desgraciado presente de pobre que ahora vive.

En nuestro caso, son los tilingos y ese medio pelo los que se cuelgan en la redes y repiten boludas frases hechas; son a quienes no se les cae de la boca el: “El pobre es envidioso” o “El pobre es zurdo porque es resentido”. O peor aún: “Es pobre porque quiere; es vago y quiere que el estado lo mantenga con la plata que nos sacan a los que trabajamos”… Todos relatos y disparatadas afirmaciones guionadas por otros. Es el peor educado porque es un claro producto de una torpe educación que además de idiotizantes es diferenciadora.

Dicho todo lo anterior está claro que el “progre” –nuestro progre “liberal de izquierda” que en su modo de conceptualizar no se diferencia mucho del “liberal de derecha”- se deja llevar por valoraciones de conductas humanas estereotipadas donde el prejuicio y el desprecio son el sustento de su constante desvalorización del pensar y el sentir popular.

En los “70” del siglo pasado, a los que profesaban ideas de izquierda tratábamos de hacerles conocer y entender el sentir y el modo de pensar de los sectores populares, y a los que se resistían  solíamos identificarlos con una consigna surgida de su modo de especular: “El pueblo es bruto, el pueblo es tonto, si no fuera por nosotros, que sería del pueblo”, algo que muy bien identificaba el compa Nicolás Casullo como esa “vanguardia lúcida de pasillo universitario subida a un pedestal de construcción propia”; con ejecuciones políticas por lo general inocuas en sus resultados; y que encima  siempre terminaron siendo funcionales a los intereses de nuestra codiciosa oligarquía.

Algo más queda en evidencia en toda la “intelectualidad” (de izquierda y derecha) que hoy pasea  por los medios y opina en las redes: Culturalmente muestran su hibridez en materia formativa. Esto se asienta en un desconocimiento de ese estar-siendo típicamente americano que Rodolfo Kusch rescata y valoriza por no calzar en la lógica occidental con la que se analizan conductas humanas y devenires históricos propios de estas tierras.

Entonces el peronismo, la gestación de su tercera posición, la formulación de una filosofía propia de vida y el modo de concebir cómo se debe organizar una comunidad sin sectarismos ni exclusiones son los pilares fundamentales para la construcción de una sociedad justa y equitativa a la hora de repartir esa riqueza que solo producen los obreros, el sector social asalariado, los trabajadores que lo hacen con la mente creando cultura y perfeccionando pensamiento y los que llenan de callos sus manos en labores manuales.

La cuestión no es como la pretende presentar la siguiente gráfica; simplemente porque es un menoscabo a la inteligencia humana al valorizar erróneamente los CI en un intento diferenciador ajustado a una supuesta deficiencia genética y no como consecuencia de la injusticia social.

Creo que este es el mejor cierre para esta reflexión.

Si estoy errado (algo muy posible) hagamenlo saber con un comentario en el espacio que tienen más abajo. Gracias.


Comentarios

  1. Concuerdo plenamente con el planteo de este extenso artículo, nací y me crié en un barrio humilde de Montevideo, hace muchos años, comenzaba a gestarse el cooperativismo, la solidaridad, las maestras ojo no todas), lo practicaban pero sí recuerdo una que me dio la oportunidad de escribir nos leíamos entre todos las producciones, y los compañeros nos votaban para poderlo publicar en el diario mural. Todos participábamos, todos colaborábamos, incluso los regalos para el día del maestro se hacían entre todos.
    Cuánto nos cuesta ordenar el pensamiento en cuanto a las clases sociales¡¡¡ El pobre que por falta de información, o por no haber terminado la primaria porque tuvo que salir a laburar desde chico, le meten en la cabeza que el esfuerzo, la meritocracia, etc, y bla bla y se lo cree, cuántos contenidos tiene el curriculum de primaria donde dice favorecer el juicio crítico entre los niños? y lo hacemos o corremos tras los contenidos que debemos enseñar, cuantas horas les dedicamos a una reunión entre los chicos para que aprendan a escucharse, a hablar sin temor?-
    Este tema lo tomé de un libro LA EDUCACIÓN EN LOS TIEMPOS DEL HAMBRE de Gonzalo Abella, LA CLASE OBRERA HA DEJADIN UNA IMPRONTA DE SOLIDARIDADEN BARRIOS CIUDADES DE TRADICIÓN OBRERA DONDE LAS FÁBRICAS EST{AN HOY DESMANTELADAS.LA TRADICIÓN NO ES UN FACTOR MENOR EN LOS PROCESOS EDUCATIVOS POPULARES. }
    MARÍA FERNÁNDEZ

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