EL DOLOR DE DESPEDIR A LA DISTANCIA A UN GRAN MAESTRO, AMIGO Y COMPAÑERO.

 

Falleció Norberto Galasso. Querido y admirado maestro en temas históricos; entrañable amigo y colega en el periodismo. Colaboraba con nuestra publicación “EL EMIILIO” aportando notas excelentes que presentaré como gráficas en esta  despedida.

Sin conocernos y siendo yo un purrete compartimos, cada uno por su lado, una charla de don Arturo Jauretche en el Sindicato de Luz y Fuerza de la Calle Bolívar allá por marzo de 1974. Inolvidable lección política de aquel sabio y gran paisano –Jauretche- que dos meses después, un 25 de mayo, lamentablemente partió de este mundo.

Yo, un pichón de 23 años, militante de JP; Galasso incursionando en materia histórica con la frescura de sus 38 años en las grandes ligas del pensamiento nacional. (Esta anécdota aparece contada en uno de mis trabajos y que a Norberto al leerla, no solo le sorprendieron ciertos detalles coincidentes en cuanto a lo vivido  por ambos en aquella oportunidad, sino que también le causó mucha gracia la casualidad).   

La coherencia política e ideológica que siempre tutelaron tanto su compromiso de entrega intelectual para con esta Patria, como su responsabilidad militante de acompañamiento a toda intentona que tuviera como fin defender los intereses nacionales, mostró en sus actuaciones políticas a un marxista nacional más peronista que todos los peronistas contemporáneos juntos de finales de siglo pasado y comienzo de este.

Formado al lado de otro Grande como Jorge Abelardo Ramos y compartiendo algunas visiones y pareceres con Jorge Enea Spilimbergo, formó su propio Centro de Estudios Históricos que lo llamó Felipe Varela por ser un gran admirador del recordado caudillo catamarqueño.

Gran investigador y prolífico escritor cuyas obras engalanan mi biblioteca personal ya que siempre están a mano como material de consulta para temas históricos, es autor entre otras obras de: “PERÓN”, “SEAMOS LIBRES” (La vida de San Martin), “HISTORIA ARGENTINA” (2 Tomos), “JAURETCHE Y SU ÉPOCA, de Irigoyen a Perón”, “LIBERACIÓN NACIONAL, SOCIALISMO Y CLASE TRABAJADORA”, “FELIPE VARELA Y LA LUCHA POR LA UNIÓN AMERICANA”, “JULIAN CENTEYA, EL POETA DE LAS MUSAS REAS”, "SAN MARTÍN PADRE DE LA PATRIA, ¿MITRE PADRE DE LA HISTORIA?",  “NO LO DEJEMOS AHÍ”, “VERDADES Y MENTIRAS SOBRE PERÓN Y EVA PERÓN”, entre otras.

Aún  así, todos estos extraordinarios antecedentes jamás sirvieron para que Galasso fuera aceptado como miembro de la Academia Nacional de Historia, espacio eternamente manejado por esa tilinguería de carcamanes pseudos intelectuales, patéticamente chupa mortaja de Mitre quienes, en no pocas ocasiones y al expedirse, fueron acompañados por esa intelectualidad liberal de izquierda pedorra más conocida como los “mitro-marxistas”.

Seguramente, hoy y a la distancia, en el más allá, Norberto estará feliz al dimensionar adecuadamente que esa decisión “académica” lo favoreció, le evitó que en el futuro, los nuevos y jóvenes historiadores nacionales lo confundan con esos mediocres.

Galasso, a su manera, siempre se conformó con ser parte de esa “chusma incorregible” (al decir de un Borges-Sarmientino) que conformaban las bases peronistas.    

Seguidor de nuestra publicación EL EMILIO se unió como colaborador a partir del 2005 aportando no pocas y valiosísimas notas. A partir de ese momento nació una entrañable amistad; amistad  que me permitió visitarlo por última vez en marzo de este 2026 (el registro gráfico que encabeza la presente nota es el último testimonio gráfico de aquel encuentro en este mundo).

Prologó uno de mis trabajos (“Al mundo le falta un tornillo”) sobreponiéndose con mucho amor a los achaque de salud que lo venían afectando “solo para cumplir con el amigo”, gesto que jamás olvidaré.

Lo entrevisté para una experiencia documental titulada “Voces del Bicentenario” que llevó adelante el locutor salteño Guillermo Elías en el 2010 y cuyo registro de voz  de aquella entrevista hoy conserva la biblioteca nacional.  

Siempre de perfil bajo, humilde y sencillo, con el corazón futbolero de barrio disputados por la rivalidad de dos pasiones: Cuervos (San Lorenzo) y Quemeros (Huracan). Eterno enamorado de la vida y la historia de su amado sur (Parque Patricios, Nueva Pompeya y Parque Chacabuco donde vivía), entregó su vida a la causa nacional. Forjista hasta el tuétano en cuanto a una original estructura surgida en plena Década Infame para levantar y defender las banderas de Hipolito Irigoyen, siempre admiro a figuras como Manuel Ortiz Pereira, Grabriel del Mazo, Juan Fleitas, Homero Mancioni, Luis Dellepiane; Scalibrini Ortiz,  Discépolo y su “mordisquito” y otros grandes de la cultura nacional.

No tengo dudas que nuestra compañera y amiga común, Ana T Lorenzo, estará gestionando la mejor y más patriótica despedida para el GRAN MAESTRO NORBERTO GALASSO.

Seguramente allá arriba (o dónde sea) le estarán dando la bienvenida los antes mencionados para trenzarse en jugosos intercambios con los grande del siglo XX de este glorioso país.                                                                  Despedir a un amigo, y encima a la distancia es siempre muy doloroso; pero me quedo con los mejores recuerdos de nuestra hermosa amistad, su honestidad intelectual, la firmeza con que defendía sus convicciones,  y esa sonrisa picara y alegre que siempre escondía alguna travesura. Me quedo con el amigo Galasso, vivo y siempre MAESTRO.

¡HASTA SIEMPRE QUERIDO COMPAÑERO Y AMIGO GALASSO!

DESCANSA EN PAZ QUE BIEN MERECIDO LO TIENES.

V.L.M.   


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