11 DE OCTUBRE O EL ÚLTIMO DÍA DE LIBERTAD.
Así
subtitulé hace 36 años mi primer trabajo bibliográfico dónde volqué por aquel
entonces mi primer intento de mostrar que otra educación era posible; y no por
casualidad.
El
tema de mostrar la otra cara de lo que llamaban “Día de la Raza” lo ameritaba.
Lo
hice a través de un programa radiofónico donde niños de entre 9 y 12 años lo conducían; allí volcaban todas sus inquietudes de niños con total libertad y sin
condicionamiento alguno.
Al
programa lo titularon ellos mismos: “Los Locos Bajitos”. Se emitió por Radio Nacional entre 1986 y
1989 para luego continuar un año más en Radio Municipal de Bs As.
Pero la negación a conocer “La otra cara del Día de la Raza” sigue vigente; aun hoy el tema continua en debate.
Desde
que en 1983, el poder real –nuestra oligarquía que fue quién nos permitió
volver a jugar con el sistema democrático-, jamás el tema ha sido abordado seriamente.
Esa oligarquía formada culturalmente a imagen y semejanza del ser europeo, amante
de la condición de ser colonia de alguna potencia foránea -siempre que la condición sea "rentable", sino con
la explotación laboral y la timba financiera interna les alcanzó siempre-,
manejó los resorte académicos para que a través de la educación, el pensar,
sentir y estar como argentinos y americanos avergüence.
Entonces en el medio de esos 43 años de pseudo democracia pudimos y podemos encontrarnos con reivindicación pro indigenista llevada adelante por “blanquitos liberales de izquierda urbanos” que con su saicoblochaje a cuesta y con cambiarle el nombre a la conmemoración ya fueron y son felices; con presidentes colonizados mentalmente, uno de ellos (Macri) pidiéndole disculpas al Rey de España por habernos independizados; con otro, más europeo tanto como más estúpido y hoy presidente (Milei), tratando de reinstalar por decreto el nombre “Día de la Raza”.
Y
todo se volvió a emputecer. Y las burguesías del interior radicadas en las
principales urbes provinciales mirando culturalmente a Bs. As.; y los burgueses porteños
con la mirada puesta en Europa o EEUU, menos en Latinoamérica; y ninguno
sabiendo para donde rajar de situaciones como las que vivimos, ni cómo salir de esta mierda cultural impuesta desde
afuera.
Mientras
tanto la supina ignorancia pavonea orgullosa su condición de tal por las redes
sociales considerando su alto nivel de estupidez como el mayor de sus logros.
NO ME RINDO.
Por
empezar es necesario aclarar que el término “raza” no es aplicable al género
humano porque independientemente de las diferencia en el color de piel y rasgos físicos, es el humano
el animal racional que por sus características
genéticas se lo puede calificar como especie única.
Las
razas son para el resto de los animales.
Las
otras diferenciaciones humanas que se hicieron a lo largo del tiempo fueron
producto de ambiciones de clases, intereses políticos-económicos y egoísmos atemorizantes
del tipo religioso. Eso por un lado.
Por
otro lado Conquista, colonización e
integración son tres términos bien diferenciados.
Comienzo
por el primero:
Conquista es un proceso
por el cual una potencia extranjera, que puede ser Estado o Imperio, logra el
control territorial de otra región fuera de sus límites a través del recurso
militar y el uso de la guerra o la fuerza.
Colonización: Es el modo político
de actuar y gestionar sobre las personas del territorio ocupado que funciona
como complemento de una conquista y que consiste en ejercer el control no solo
político sino también social,cultural y económico de la población local.
Integración: Es un proceso dinámico donde interactúan la incorporación de valores culturales y modos de vida de comunidades y cosmovisiones diferente con el fin de gestar una sociedad nueva que construye su futuro con criterio de prospectiva donde los derechos, las libertades, las oportunidades y el bienestar social es posible para todos los miembros de la nueva entidad. En el caso de la colonización española de los pueblos originarios americanos, este fenómeno se dio a medias, y en una de esas mitades se consumó de manera natural aquella integración. ¿Razón? Porque no pocos de los inmigrantes europeos pudieron comprobar en carne propia el mal trato de los poderosos incluso para con ellos, percibieron que eran tratados con igual perversión con la que trataban a los integrantes de los pueblo originarios a quienes las clases sociales dominantes consideraban inferiores. José Hernández lo cuenta en su Martín Fierro
Además se hace necesario aclarar que la Conquista y Colonización de América no fue obra únicamente de España. También estuvieron metidos Portugal, Inglaterra, Francia y los Países Bajos (prácticamente media Europa). Si bien es cierto que desde el Río Grande (llamado por los mexicanos Rio Bravo) hacia el sur, y con excepción de las Guayana y Brasil, por colonización hispana somos hispanoparlantes, eso no nos puede permitir negar y menos esconder las atrocidades cometidas contra los pueblos originarios por parte de esa conquista española "realista". Pero sería de una gran torpeza también negar los valiosísimos aportes culturales que hizo España a lo largo del tiempo y que gran parte de los actuales criollos tienen como base cultural. Alguna vez, un representante de la comunidad Toba formoseña, muy acriollado el hombre y con una solida formación, me manifestó algo muy interesante: "La conquista y colonización española no fue OCCIDENTAL y CRISTIANA sino ACCIDENTAL Y CRETINA"; y lo fundamentó muy bien.
Lo
que nos debe quedar claro es que en este 2026, y como sostenía aquel gran antropólogo
que fue Guillermo Magrassi: “América sigue cubierta, encubierta, oculta,
ocultada”.
¿Y QUÉ ES LO QUE OCULTA AMÉRICA?
Rodolfo
Kusch en su trabajo América Profunda le da forma y contenido:
América
es el interior profundo de nuestra patria chica y también de la grande; porque grande es
nuestra América. Y ahí está, América es también el originario: “Son esas cara duras y pardas con sus
inveterados chancros y sus largos silencios. Para el colonizado urbano todo parece hacerse más tortuoso, todo nos
genera temor cuando nos parece que todas nuestras “buenas cosas”, esas que nos facilitó el "occidenteconquistador", por descuido las dejamos atrás; y es allí donde
sentimos la indefensión del colonizado; sentimos que estamos frente a un magma
de antiguas verdades que nos asustan porque no las sentimos nuestra… Son
nuestras pero las sentimos extrañas”
Nos hallamos
como sumergidos en otro mundo que es misterioso e insoportable, que está afuera
y nos hace sentir incómodos
Los
dichos de un burgués ciudadano, más exactamente de un porteño llamado Roberto Pettinato
nos brinda la mentalidad del colonizado como el más claro ejemplo para entender lo anterior:
“La música folclórica me genera rechazo,
me avergüenza, no la entiendo.-dice.
"El folklore tiene millones de divisiones pero a mí no me importan
porque todas me avergüenzan. ¿Sabés la cantidad de veces
que he tenido charlas con cumbiancheros, gente de la cumbia santafesina, porque
quiero aprender, quiero ver qué carajo pasa...? Pero el folklore, con el
charanguito, el bombito, ahí tengo yo un problema". "Y sé
que mucha gente también lo tiene y no lo podemos resolver. Nos avergüenza, no
nos gusta. Es como si
fuera el abrazo desnudo de tu propia madre; decís 'hay algo que no me
gusta acá', no quiero escuchar esto."
Sería mucho pedirle a Pettinato que conozca más sobre nuestros orígenes como americanos, sobre nuestra cultura. Para romper con su vergüenza debería saber quién o quienes le permitieron a él sentirse (si es que se siente) argentino o americano, saber de un Chelemin, de un Calchaque… Pero sé que es mucho pedir.
El tema va a seguir debatiéndose porque la colonización
cultural fue muy grande y tenemos una sociedad partida y no por casualidad.
Les
dejo abajo el link de una película para verla con paciencia y tiempo si se quiere entender el
cómo y el por qué de nuestra colonización cultural



Muy bueno cumpa, claro según su estilo y me enseña. .gracias. Un gran abrazo.
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